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En Penumbra

La movida ¿era ésto?
La movida ¿era ésto?

Un sábado por la tarde, ya todos los amigos juntos de nuevo, cumplimos con nuestro ritual de cine y fuimos a ver a las salas Clarín una película española sobre el autodescubrimiento de un joven, connotaciones sexuales incluidas, en la movida española. Salía el cara de palo Miguel Bosé y un joven actor en auge, que decían que era su amante, y que se llamaba Antonio Cantó. El actor era tan malo que sin duda debía ser su amante, porque no cabía otra explicación. Con el tiempo este chico se convirtió en político chaquetero con el pseudónimo de Toni Cantó. La película se llamaba “En penumbra“, y a pesar de su calidad dudosa, nos tocó la fibra por tratar de lo mismo que otras películas que ya he mencionado, en una etapa sensible para nosotros; un joven se enfrenta a su futuro, cómo va a hacer, qué va hacer, qué quiere y todas esas cosas. El hombre se mezcla con lo peorcito, incluyendo a Miguel Bosé que hace de una especie de Vampiro-diablo mientras las Magenta interpretaban “La Reina del Salón” con violines y todo. ¡Qué gran grupo Magenta! Nacho Cano las produjo y las obligó a ponerse este nombre cursi, en vez del sugerente nombre Modesty Blaise que tenían.

En fin, la película era enrevesada y confusa, el cine español necesitaba de un rescatador urgentemente, y la movida precisaba de alguien fresco que la retratara, Almodóvar ya estaba por ahí afortunadamente. No obstante algunas frases se clavaron como flechas en alguno de nosotros: “La vida consiste en ir comprobando como fracasan todas las ilusiones” – “Las cosas nunca salen como uno las proyecta”. Eso junto a algunas escenas sexuales afectaron concretamente a uno del grupo que salió aturdido de la sesión. No nos lo confesó hasta bastante tiempo después, pero uno de nosotros descubrió con esta película malísima que probablemente era homosexual.

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El Caballero del Dragón

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Atmósferas que se oponen, hiperbonito

Entre las películas de adultos también estrenaban filmes de efectos especiales, ya he dicho, como “Brazil“, del mismo director que “Los héroes del Tiempo“, Terry Gilliam. Me asombraba la curiosa imaginación de este hombre, tan especial y visual. Esta vez proponía la historia de un oficinista gris y confortable en su mediocridad que se ve obligado a salir del sistema por perseguir un sueño de amor. En aquel momento no nos convenció, aunque las escenas oníricas nos gustaron mucho, y alguna vez jugamos a hacernos la cirugía estética con rollos de celofán, como sale en la película.

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Más nos gustó una curiosidad española, “El caballero del Dragón“, de Fernando Colomo. Ésta cuenta una historia fantástica medieval como de San Jorge y el Dragón, pero San Jorge es IX, un astronauta que no habla sino que pita, y el dragón es una nave extraterrestre. La puesta en escena y los efectos estaban muy bien hechos, a un nivel americano sin nada de que avergonzarse, firmados por el patrio Reyes Abades y el estadounidense Chuck Comisky; no en vano se gastaron una millonada y fue la pelicula española de mayor presupuesto hasta entonces. Tengo que reconocer que nos impresionó pese a que no fue ningún éxito de taquilla. Desafortunadamente la historia no tenía ritmo y era un poco floja, así que la llamada a la distribución mundial se quedó en agua de borrajas y el proyecto constituyó un rotundo fracaso. Miguel Bosé era el actor y nos preguntábamos qué suerte era ser atractivo, porque el tío no canta especialmente bien, pero triunfa cantando, y actúa con cara de palo, pero sigue siendo actor y lo siguen llamando, y es modelo y hasta Warhol le hizo un retrato, es que los hay que nacen con una flor en el culo. No obstante conste que nos gustaba un montón el amante bandido que interpretaba, que tenía un video como de Indiana Jones, pero sospechábamos que, por todo ello, quizás era un extraterrestre de verdad.

Hoy día, en pleno siglo XXI prefiero Brazil. Sin duda.

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