Category Archives: La guerra de las Galaxias

Los Repelentes Ewoks

5582582531_79580ab230_o
¡Quiérenos! – Dicen los Ewoks

La película vino acompañada de muchísimos personajes nuevos para mi colección de figuritas Star Wars. Uno de los primeros que me compré era el Guardia Gamorreano, que era grande y verde y venía con un hacha como de cortar cabezas. Costaba lo mismo que la figura de Yoda o la del ewok Wicket, que eran figuritas minúsculas y esto me parecía un abuso. Yoda al menos era un personaje principal, pero pagar el mismo precio por tan poco plástico me resultaba injusto. Me convertí en detractor de los Ewoks a todos los niveles, como se puede comprobar. De todas formas si mandabas 5 etiquetas te enviaban a casa dos figuras nuevas, los cazarrecompensas Dengar e IG88, y eso compensaba en parte. Mientras permanecía allà también procuraba comprar figuras que no se vendían en España, para aprovechar la visita, pero ademàs para levantar las expectación y envidia de mis colegas, Jorge mayormente. Los jueves me escapaba a los grandes almacenes Debenhams para ver si había llegado algún muñeco nuevo, con el dinero contado en el bolsillo. A la vuelta en España Jorge me esperaba en la parada del autobús con mis padres para saber de primera mano las impresiones sobre “El Retorno del Jedi“, ni qué decir que la volví a ver con él en cuanto la estrenaron en la ciudad. Pudimos superar la decepción parcial del filme gracias a la noticia de que una nueva trilogía se estaba incubando para completar ésta que se acababa. Se decía, se comentaba, que serían tres películas anteriores en el tiempo a la saga, y esto nos emocionaba. De repente estrenaron un truño relacionado con los Ewoks que se llamaba “Caravana de valor“, y nos quedamos de piedra: ¿Iba a ser esta la prometida continuación? – Por fortuna no, solo era un spin off que en USA se había puesto por televisión pero que en Europa nos la colaron en cine. ¡¡BUFF!! Más Ewoks no, por favor.

107334250_41971bcbfe_o
R.I.P por todos los que murieron por mi culpa

 

Advertisements

El retorno del Jedi

4292798951_396e9fcd95_o
Al fin!!!! La tercera parte

Claro que hubo películas a las que no tuve que ir solo, algunas que mis compañeros del curso aceptaron venir conmigo de buen grado. Una de ellas fue la esperadísima “El Retorno del Jedi“, que la vi antes que nadie de mis amigos en España, que allí estaban ansiosos esperándola. El que más Jorge, que no cabía en sí de ansia – ¿Qué le habría pasado a Han Solo? – Le mandé una postal y le contaba que la película era una pasada, y que no se iba a creer el desenlace de la historia de paternidad de Darth Vader, ni como Han Solo se recuperaba de su congelación en carbonita. Lo cierto es que la película me defraudó ligeramente, sobre todo el final con los Ewoks que nunca me llegaron a convencer – ¿Por qué odiar a unas criaturas peludas tan adorables? – Pues por eso precisamente, porque son demasiado cómicos e infantiles, porque su dulzura artificiosa de peluche no encaja en las lineas de Star Wars, en donde los enanos habian triunfado tan bien hasta ahora: R2D2, los Jawas, Yoda…

1454774925_6a5d03ed6d_o

Pero la liberación de Han Solo del palacio de Jabba el Hut era magistral, muy bien pensado y con sorpresas, con una Leia erótica y sensual acompañada de monstruos xenomorfos de todos tipos. Pero luego llegaban esos ositos de juguete tan chirriantes que cortaban mucho el rollo. Estaban bien las persecuciones de motos por el bosque y la batalla final padre contra hijo en presencia del emperador, pero cuando se acaba uno se queda como incompleto – ¿Eso fue todo? ¿Conclusión feliz? – Y Leia y Luke son hermanos, ni siquiera hay pelea de machos por la Princesa, Han Solo se la queda sin problemas, sin màs se hacen novios ¿The End? En fin, la gran aventura de las Galaxias que me había acompañado, influido, inspirado y absorbido desde que tenía uso de razón se acababa y me dejaba un poco triste. Abandonado.

5363414413_4c2f08a5e5_o

Sigo siendo tu padre

9725124899_d68ba0ab11_o
Una ventana con mucho por delante

Otra de las primeras películas que vimos juntos Jorge y yo fue “El imperio contraataca“, que la volvían a echar en las salas porque la tercera parte llegaba enseguida. Se conocía ya el título, se iba a llamar “El retorno del Jedi“. En sólo unos meses sabríamos qué le había pasado a Han Solo congelado y desde luego que esperábamos explicaciones respecto a la paternidad de Darth Vader. La espera se hacía eterna.

Ver la película con Jorge fue sinérgico, porque juntos nos resolvimos dudas comunes. Conseguí comprender el momento de la cueva en Dagobah, cuando Luke se enfrenta con Darth Vader y resulta que era él mismo. Una lucha interior, ¡Caramba!. Y las escenas de la nieve me parecieron aún mejores que la primera vez, es que son realmente espectaculares. Retuvimos frases, personajes que nos faltaban, los mynocks de nuevo…

A Luke le vuelven a cortar la mano y le dicen: “Soy tu padreeee“, y esto nos impresionaba a los dos, porque, otra cosa que teníamos en común era un padre en el lado oscuro, sin duda. El mío porque su mala leche era insoportable y tenía la mano muy ligera, y el suyo porque casi no pasaba tiempo en casa, y en ocasiones se le veía con una señora rubia por la calle que no era la madre de Jorge. En algún encontronazo fortuito, cuando le veíamos con ella, Jorge cambiaba de acera huyendo, y yo sentía que su padre nos miraba y le gritaba: “Soy tu padreeee”. Tal cual.

13530770983_f85db28d4f_o

Hola mi amor, soy yo tu lobo

Darth Vader
El artista tailandés Chawakarn Khongprasert insertó algunos personajes Star Wars en la iconografía medieval

“¡¡¡¡¡ Soy tu padre !!!!!”

La frase resonaba con reverberante eco en mi colapsada mente, en mis sueños, en mis pensamientos. Cuando tu padre es Darth Vader la cosa debe estar bastante chunga, a ver dónde andaba tu madre cuando lo conoció. Mi padre…¿era Darth Vader? El hombre llegaba de trabajar de un mal genio impresionante, muchas veces ni hablaba ni nos decía nada durante días y días, y la lógica del coscorrón seguía imperando, así que Luke no era el único que tenía un padre en el lado oscuro, pero él tenía la fuerza, y yo no. De todas formas sentía empatía estrecha con Luke, compartíamos las densas sombras del reverso tenebroso y queríamos vencerlas. Debe ser duro que tu padre sea el malo, pero debes de luchar contra él porque sabes que no tiene razón, le decía imaginariamente. Yo mientras tanto me tenía que espabilar para alcanzar el nivel, porque por mucho que practicaba no me salía nada de Jedi, excepto la capacidad de ubicar con escrupulosa exactitud a mi padre en el lado oscuro.

En esa época mi mejor amigo se llamaba Gerardo, pero no funcionaba. Lo había sacado de confirmación y por más que quería involucrarlo en mis películas no lo conseguía. No podía hablar con él de Star Wars ni de nada de cine, era más bien ñoño el tal rapaz. Se sentía seguro en la juventud católica, y sus padres eran otros seres zombificados de la ciencia ficción teológica. Contradicciones de la vida, o no, le gustaba mucho la Orquesta Mondragón y mayormente la canción “Caperucita Feroz”, número 1 del momento, que bailamos él y yo delante de todo el mundo imitando el estilo de un programa en boga que echaban por televisión: “La Juventud Baila“, en mi 11 cumpleaños. Nos echamos un baile espectacular – hombre contra hombre – como si nada, pasando por debajo de las piernas, abrazados…, él estaba encantadísimo, pero de cine ni pizca, una lástima. Necesitaba desesperadamente un amigo Star Wars.

¿Cómo que mi padre?

Coca-Cola poster by Boris Vallejo, 1980
Coca-Cola poster by Boris Vallejo, 1980

En el ultraveloz Halcón Milenario viajan Han Solo y su inseparable Chewbacca, la princesa Leia y C3P0. Son descubiertos por los malos, pero se esconden en un agujero de un asteroide escapando de las naves imperiales – ¿Qué extraño asteroide es este? – ¡¡y dentro hay mynocks!! – ¿Mynocks? – dice la princesa – “Esto no es una cueva” – dice Han – Y es que efectivamente no estaban en una cueva, sino en la boca de un pedazo de monstruo inmenso, un gigantesco gusano exogorth ¡¡qué alucinante!!

Y mientras tanto Luke, que va con R2D2, conoce a Yoda, que es un hombrecillo verde irritante y poca cosa, pero resulta que es el gran maestro Jedi: qué buena lección, no te fíes de las apariencias, respeta a todo el mundo. Pero Luke es un impaciente y quiere que todo vaya más rápido, y así es como entra en una caverna y se encuentra con el mismísimo Darth Vader, así, de repente, como sin venir a cuento, y yo me quedé petrificado como los de Pompeya pero sin volcán. Y entonces luchan y Luke le corta la cabeza pero se descubre que es él mismo el que está debajo de la máscara, y era todo una ilusión relacionada con su preparación para enfrentarse al lado oscuro. ¡Uff! No sé si me enteré bien, menudo susto, pero entonces Luke parte a la busqueda de Han y Leia que han llegado a Bespin, a visitar a un amigo, Lando. Resulta que Lando, que es un señor que parece salido de la Tamla-Motown, los traiciona y allí está Vader y toda la panda. El primero que se entera es C3P0, porque lo parten en dos, ¡¡¡pobrecito!!!. Pero luego los cogen a todos y Boba Fett, el mejor cazarecompensas de la galaxia, hace congelar a Han Solo en carbonita, y así se queda el hombre, hecho un bloque de hielo negro. Y llega Luke, y él como que va a parte, a por Darth Vader. Lando de repente se vuelve bueno otra vez, explica que no le quedaba otra opción cuando llegaron los imperiales, y les ayuda a escapar, pero Luke se ha encontrado con Vader y ahora sí, luchan. El Duelo final, éste de verdad. Y mientras luchan hablan, como hacen siempre en las películas. Y Luke le mete un sablazo en el hombro – ¡Bravo! – y Darth Vader le corta una mano – ¡la leche! – Y de repente Darth Vader le dice: “Soy tu padre”, y en ese momento si me pinchan no sangro. ¿Darth Vader es el padre de Luke? ¿Pero en qué cabeza cabe? pero…pero…no puede ser, ¿es de verdad el padre de Luke? – Mamá, ¿es su padre de verdad? – Calla y sigue viendo la película y te enteras – ¡Oh! ¡No! qué desgracia, y encima le pide que se vaya con él a hacer el mal en el lado oscuro, desde luego que esto no se lo esperaba nadie. Luke se queda tan atónito como yo, no puede ser, es mentira – “Tú sabes que es verdad” – dice Vader.

Es verdad.

Bajo el shock tremendo, Luke se tira por un tubo de ventilación – ¿No se habrá muerto? – No, porque lo encuentran sus amigos y lo rescatan, y se acaba la película. ¡Qué injusto! ¿Se acaba la película así? ¿Hay que esperar a la tercera parte que tardará tres años? ¡¿Tres eternos años?! A la salida tenían que haber puesto a un psicoanalista, porque salimos todos traumados.

El Imperio Contraataca

The empire strikes back
The Empire Strikes Back – Coca-Cola poster by Boris Vallejo, 1980

Y en pocos meses llegaba lo mejor, la segunda parte, “El Imperio Contraataca“. Obviamente los rebeldes no se iban a quedar sin castigo, Darth Vader debía organizarse y contraatacar cuanto antes, era evidente, lo normal. Casi sin tiempo para asimilarlo todo, ahí vamos los tres hermanos juntos a verla con mi madre. Luces fuera. Acción. La música a tope – ¡espectacular! – Empieza la película con esas letras que poco a poco se desvanecen en el espacio, y de repente estamos en el polo norte, empieza en la nieve, ¡¡bestial!! ¡Quién se lo iba a imaginar! ¿Pero qué hacen en la nieve? Y encima Luke se queda fuera de la base, puede ser que se muera congelado. Y viene un Yeti y ¡¡¡lo captura!!! Menos mal que la fuerza está prosperando y ya la maneja muy bien y se puede escapar. Para no congelarse le abre las tripas al animal que cabalga, que se llama tauntaun y que es una criatura mezcla entre Canguro y búfalo, y se mete dentro; bien pensado. Dice el tío: «Por fuera hueles mal, pero por dentro… Qué peste…» y hasta me llegaba el olor a la butaca de tan ensimismado que estaba en la escena. Pero las tropas imperiales llegan al planeta helado, Hoth se llama, y atacan con unos colosales elefantes mecánicos muy difíciles de destruir, los transportes acorazados todoterreno AT-AT. El Stop Motion de Harryhausen pero aplicado de otra forma, ¡¡qué genial!! La batalla es dura, pero lo consiguen y vencen los buenos, que son los rebeldes. Y es que son tan ingeniosos que discurren atarles las gigantescas patas mecànicas con cables desde las pequeñas y manejables naves voladoras, y una vez enredados caen y son màs fàciles de destruir. Otra batalla ganada.

Y aquí los protagonistas se dividen. Han tiene que ir a saldar una deuda y Luke se va a recibir clases particulares de Jedi.

Joe Johnston's early design for the AT-AT walker
Joe Johnston’s early design for the AT-AT walker

 

Jaque Mate

Sir Alec Guinness, Mark Hamill, Anthony Daniels and Kenny Baker sit at the Millennium Falcon game table
El club de ajedrez

Por supuesto que en cuanto anunciaron en la escuela que seleccionarían a 5 alumnos para el campeonato regional de ajedrez me presenté sin dudar: a Luke le gustaba el ajedrez. Lo primero que hice fue cambiarle el nombre a la Reina por el de Princesa, y siempre elegía las blancas, por supuesto. Antes de cada movimiento usaba la fuerza, como Obi Wan recomendaba, pero luego siempre tenía que usar la mano para mover la ficha. Si me tocaban las fichas negras movía màs los peones, que eran los pilotos TIE fighter, y el rey negro se convertía en Darth Vader. Con este sistema, tan disperso, porque en el ajedrez uno tiene que concentrarse en el juego, la estrategia y los posibles movimientos del enemigo, y no tanto en la fuerza, conseguí ser seleccionado por mi escuela, a pesar de todo. Me sentía ya como Luke recibiendo la medalla al final de la película; en casa ya me las daba de campeón regional, nacional y hasta Europeo.

Mi carrera ajedrecística terminó triste y bruscamente cuando en realidad quedé el último, y ahí se me pasó la fiebre del oro. El último de un montón de gente. Uno tras otro me fueron ganando todos, ni Leia ni Vader, mis fichas deambulaban por el tablero como vaca sin cencerro ante los preparadísimos oponentes. Los maristas ganaron. No me servía para nada de consuelo el que yo hubiera sido el màs joven de todos los participantes en la competición, menudo fracaso. Me dieron una medalla de todas formas. En la película tampoco queda claro si Luke deja ganar al Wookie, quizàs es lo que yo hice, dejé ganar a todos los Wookies que se me presentaron. De todas maneras este episodio constituyó el primero de una larga serie de fracasos lúdico deportivos; me tenía que ir acostumbrando.

Luke Skywalker's medal
Yo también gané una medalla

Usando la fuerza

Luke arriving in the landspeeder
Yo quería ser como Skywalker

La primera consecuencia después de ver “La guerra de las Galaxias” fue que me dejé crecer el pelo, ya que aún era un poco rubio, para ser como Luke Skywalker. Me aprendí los nombres de todas las criaturas y robots de la película, la música me acompañaba a todas horas, e incluso aprendí a tocarla en la flauta, para mayor tortura de familia y amigos. Sentía la fuerza en mi interior y la intentaba usar por todos lados, desde el baño hasta en la escuela, convencido de que si tenía una fe ciega lo conseguiría, como aseguraba el cura en Confirmación. El poder de la mente aún no se conoce del todo, decían, y yo me escudaba en eso. Fijaba mi mirada en un objeto y apretaba los músculos de la cabeza a ver si salía algo. Tengo que decir que nunca obtuve ningún resultado, pero sigo intentándolo de vez en cuando, aunque ya menos. Con la edad más avanzada, hoy día, en el baño, empieza a tener sentido.

Obviamente nos pusimos a jugar a “La Guerra de las Galaxias” inmediatamente y continuamente. Con palos hacíamos escopetas y espadas láser, todos queríamos ser Luke, la mitad queríamos ser Han Solo, pero nadie quería ser la princesa Leia, había que buscar a una niña para que hiciera de ella, y en general a las niñas de nuestro vecindario no les iba mucho jugar a eso. Con cada golpe de palo hacíamos los efectos de sable de luz con la boca – ¡pchiuuu, pchiuuu! – e incluso las explosiones – ¡¡Pgggggrulrlr!! – No sé cuantas veces escenificamos la escena del rescate a la Princesa, a mí es que me encantaba, con las paredes que se cierran progresivamente y que los van a aplastar, nos tumbábamos en el suelo con dos tablas a los lados y otros las empujaban fuerte con los pies, y luego nos cambiábamos el sitio.

Filming in the trash compactor
La angustia de morir aplastado

Una Nueva Esperanza

La alucinante fauna de Mos Eisley
La alucinante fauna de Mos Eisley

Efectivamente: momento vital estelar, nunca mejor dicho. Aquella notoria primera vez me quedé extasiado dentro de la contrariedad, porque la imaginación construida con la historia que me había narrado mi amigo Aitor no encajaba nada con la película que acababa de ver. Para colmo de males, Darth Vader se parecía al malo de “El Humanoide“, tan fastidioso (era al revés claro, pero yo no me daba cuenta). La princesa Leia era genial, con ese peinado de ensaimadas tan acertado y único. Cuando se proyectaba su holograma desde el robot R2D2 yo me maravillaba – Obi Wan, eres mi única esperanza – Los Jawas y los moradores de las arenas fueron una sorpresa, nunca me habían hablado de ellos, y el puerto Galáctico de Mos Eisley alucinante, los músicos, las criaturas, yo creo que no cerré ni los ojos ni la boca en toda la película. Han Solo era nuevo también, no estaba en la narración de mi amigo Aitor. Han era un caradura egoísta pero noble, oportunista y superviviente, un mercenario práctico con su amigo peludo de dos metros y medio: Chewbacca, que no hablaba, sólo gruñía. Una partida de ajedrez que jugaba contra Luke sobre un tablero redondo me marcó tanto que al mes siguiente me apunté a ajedrez en el colegio. Ya sabía, me lo habían dicho, que Obi Wan moría en la estrella de la muerte, que lo mata Darth Vader, el cual a partir de entonces, en mi cabeza, dejó de ser un nazi para ser peor aún si es posible, la maldad personificada. A pesar de saberlo sentí muchísimo que mataran a ese anciano. Menos mal que su espíritu quedaba con Luke como un fantasma de los buenos. En esta película no se respira ni un segundo, y ya al final el ataque, cuenta atrás. ¿Llegarán los rebeldes a destruir la estrella de la muerte, o será la estrella la que destruya el planeta? Hasta el último segundo en vilo…y de repente…Usa la fuerza Luke, usa la fuerza… Y se quita el asistente de disparador y todo el mundo que lo está siguiendo desde la nave madre lo flipa, – pero ¿qué haces Luke? – Y Darth Vader pisándole los talones ya lo tiene a tiro, ¡noooo! Pero reaparece Han Solo en el Halcón Milenario – nada de centenario, ¡¡milenario!!, que hasta alcanza la velocidad de la luz – porque parece que se ha arrepentido de irse con el dinero y machaca al malo que se queda volando por ahí… para que llegue la segunda parte que me había asegurado llegaría, sin mentir, el mencionado Aitor. Y Luke usa la Fuerza como le manda Obi Wan y ¡catapum!, destruye la Estrella de la muerte. Fantástico. Emocionante. Inolvidable. Espectacular.

Ralph McQuarrie, “Fighters low over Death Star
Ralph McQuarrie, “Fighters low over Death Star”

Un piloto TIE

Un piloto Tie
Un piloto TIE por un diente

Mi madre insistía en que la dejara en paz con tantas galaxias pa’aquí pa’allá – !Por favor, me tienes frita! – decía, y yo pensaba que estaba a punto de darse por vencida y llevarme a verla. Entonces fue cuando sucedió. Chelo hablaba con mi madre por la ventana del patio de luces, una fumaba y otra (la mía) colgaba calzoncillos, y les oí hablar. Le dijo que ya había ido a verla con sus hijos y que les había encantado, pero que a nosotros que mejor que no nos llevara, que no era para niños tan pequeños. Me quedé paralizado en ese doloroso instante de mi vida, fue un duro golpe. No irìa a ver la pelìcula. Chelo me había traicionado, normal, tenía voz rasposa como los malos de las películas. Estuve una temporada de morros, pero a los pocos días nos mandaron a Oviedo de vacaciones, a casa de los abuelos y le expliqué a mi abuela lo de los dientes y lo de Star Wars y que no nos dejaban ir a ver la película y mi abuela me llevo a comprar solomillo al economato y después a un Bazar de juguetes en donde me compró mi primer muñeco de la Guerra de las Galaxias, un piloto Tie.
– No le digas a tu madre que te lo he comprado yo, ¿eh? – dile que te lo ha traído el ratoncito Pérez – No te preocupes abuela, tu secreto está a salvo – que no le dije que el roñoso del ratón era mi madre por no desilusionarla. Y ésto alivió en parte el no haber visto la película, junto con algunos posters que iban saliendo en revistas como el Super Pop o Lecturas, que una vecina me pasaba. Ella se quedaba los posters de Los Pecos, Leif Garrett, Parchís y Miguel Bosé, y yo los de cine y dibujos animados.