Category Archives: Ciencia ficción

Invasores de Marte

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La película antigua

Después de ver “Biggles” en los Brooklyn, un confuso viaje en el tiempo a la guerra mundial, salí disparado calle abajo para llegar con 15 minutos de adelanto al cine Ayala y entrar a ver “Invasores de Marte“. No había cola y conseguí una entrada en la primera fila de club, mi favorita de esa sala. No había nadie más en club, todo para mí, como en un cine privado de lujo total, pero al punto de comenzar la película llegó un hombre que se sentó junto a mí y me saludó. Yo le dije que qué quería y él me dijo que quería conocerme. Y yo le respondí que me dejase en paz o llamaba al acomodador, que si había venido solo al cine era porque quería estar solo, y no para conocer pervertidos, y que la sala estaba vacía y ya podía ir buscándose otra butaca lejana. El tío se marchó pitando, pero a mí ya me fastidió la película, que prometía verdaderamente. Me pasé el metraje vigilando por el rabillo del ojo que no volviera a aparecer el tipejo. Y por suerte no lo hizo.

El pervertido se parecía al marciano de la película antigua
El pervertido se parecía al marciano de la película antigua

El film era muy bueno. Era un remake de una película de ciencia ficción de los años 50 en el que un niño descubre una invasión extraterrestre al divisar desde su ventana como se estrella un platillo volante. Los marcianos están poseyendo poco a poco a los habitantes de la ciudad y al pobre niño nadie le cree, nadie se está dando cuenta de la invasión. Al final se despierta y todo ha sido un sueño…¿o no? porque la película acaba con el niño gritando aterrorizado y no se sabe qué ha visto. Y yo de reojo vigilando que no reapareciera el pervertido, esperaba no acabar gritando como acababa de ver en la pantalla.

La película tampoco tuvo éxito. A pesar de que su director era Tobe Hooper, que había hecho “Poltergeist” y “Lifeforce“, no acabó por funcionar. El productor, un millonario llamado Wade Williams, era un fan total de la ciencia ficción, y se preocupó de que la cinta moderna respetara y estuviera plagada de guiños a la original, como por ejemplo el marciano “Suprema Inteligencia”, que es idéntico al antiguo. Pero no gustó mucho por ahí. Yo me quedé encantado, aunque la nominaran a los razzies a los peores efectos visuales. Eran de Stan Winston y tenían un encanto que algunos no sabían apreciar.

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Howard el Pato

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Nace un pato

Otro dato que corrobora que estábamos creciendo es que de repente no todas las películas fantásticas nos gustaban. Si antes nos tragábamos lo que fuera y aceptábamos cualquier despropósito, ahora de repente éramos más críticos. Entre los fiascos de ese año destacaron “Howard el Pato“, que era un pato héroe, pero que aburría, y “FX efectos mortales“, que salía resaltada en el “Ecran fantastique” y de la que me esperaba mucho, y más con ese título, pero nada, bastante floja.

Howard el pato era un héroe de cómic americano Marvel desconocido en España, y que llevaba publicándose desde 1973. Tenía una intención satírica con toques existenciales. Su autor, Steve Gerber, decía que: “Los momentos más serios y los más estúpidos de una vida a menudo sólo se pueden distinguir dependiendo del punto de vista del momento”. La película sin embargo optó por la simplicidad en busca de la taquilla sin pensar que el éxito del cómic igual era la cómica visión filosófico-ontológica. Hicieron un film para todos los públicos sobre un pato del espacio exterior “sin que se implique ninguna experiencia existencial”. Error primero.

George Lucas estaba en la producción, y no podía decepcionarnos. Filmaron en imagen real, y no en Dibujos animados, como hubiera sido más fácil, y dejaron un final abierto hacia una posible segunda parte. Error segundo. La película fue un fracaso rotundo y figura en las listas de peores películas de la historia. Recibieron palos hasta la extenuación, críticas hasta de la revista “Caballo y sabueso“, no le gustó a nadie. La apariencia del pato Howard, marioneta y animatronic, se criticó como poco convincente porque su boca no se movía bien, porque estaba como borracho, tenía un aire pervertido y un rostro inexpresivo y plasticoso. George Lucas nos decepcionó.

La canción de la película tampoco resultó, fué nominada al razzie a la peor canción y era tan mala que ni siquiera ganó eso. No les funcionó nada en esta producción a los pobres, algo para olvidar.

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El Nombre de la Rosa

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Trío fantástico

“La pequeña tienda de los horrores”, “Gran Golpe en la Pequeña China” y “El vuelo del Navegante” completaban la lista de nuestras películas fantásticas favoritas del año.

La tienda de los horrores era una película musical basada en una obra de Broadway que a su vez estaba inspirada en una película de 1960 de Roger Corman; Les quedó una peli curiosa, irónica y divertida, aunque algunos dentistas de quejaron.

John Carpenter, admiradísimo, dirigía a Kurt Russell en el “Golpe en la pequeña China“. El pobre actor se pasó toda la película sudando porque tenía una gripe fuerte durante el rodaje, y transmitía tanto bochorno que al salir del cine todos sudábamos a chorros.

El vuelo del navegante” era una producción Disney dirigida por el director de Grease. Cuenta la historia de un niño de 12 años llamado David, abducido por una nave espacial extraterrestre que le traslada 8 años en el futuro.

Pero el premio Polín a la mejor escena del año, sin embargo, se lo dimos a “El nombre de la Rosa“, por la escena sexual en la que el joven novicio Adso de Melk se ventila a la muchacha que pasaba por allí, y que hay que reconocer que estaba fenomenalmente hecha y lo bien que se lo pasa, que se ve que se puso muy cachondo. El monje que investiga los crímenes en una abadía medieval franciscana es Guillermo de Baskerville, el actor Sean Connery, que estaba de moda. Recién lo veíamos en Los Inmortales, y volvía otra vez a la Gran Pantalla con una historia literaria de misterios. La película estaba muy bien, nos gustó mucho a todos, quizás porque era ya para mayores y nosotros empezábamos a sentirnos adultos, y todos quisimos leer el libro, pero este caso es uno de los ejemplos en los que la película está mejor que el libro, porque el best seller de Umberto Eco está muy bien montado y ambientado, pero resulta un poco plúmbeo, y el filme engancha de principio a fin.

Re-Animator

 

Re-Animator
Anterior al Red Bull

Durante el transcurso de nuestro personal e intensivo ciclo de terror estrenaron en las salas comerciales la película Reanimator, un film polémico avalado por la revista “L’ecran Fantastique“. Asistimos a la proyección bien provistos con bolsas de plástico por si acaso vomitábamos, ya que en la publicidad decían que en el estreno hubo un fallecido de infarto y varias personas que devolvieron de puro asco, y claro, yo que era de vómito fácil pues fui preparado. El infarto ya imaginábamos que era una exageración.

Era un tipo diferente de terror. Enseguida nos compramos los relatos de H.P. Lovecraft, el libro se llamaba “Dagon y otros cuentos macabros“, de la editorial Anagrama, porque en él se incluía el relato corto en el que se basaba la película que íbamos a visionar. Nada que ver la literatura con el celuloide excepto la idea medular: Reanimar a los muertos. La historia derivaba hacia un moderno Frankenstein repleto de zombis y sangre, ¡si se gastaron casi 100 litros de sangre de vaca en el rodaje!

Pero este tipo de terror sangriento no nos gustaba tanto, preferíamos más el terror clásico, con tensión psicológica y sorpresas elaboradas, mucho mejor que el hachazo fácil. Sin embargo tuvo bastante éxito, la crítica la calificó, entre otras cosas, como un “pop Buñuel”, por el humor ochentero y por los toques surrealistas de los zombis descabezados, y le salieron diversas secuelas, entre ellas la novia de Reanimator y un musical de Broadway.

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El Caballero del Dragón

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Atmósferas que se oponen, hiperbonito

Entre las películas de adultos también estrenaban filmes de efectos especiales, ya he dicho, como “Brazil“, del mismo director que “Los héroes del Tiempo“, Terry Gilliam. Me asombraba la curiosa imaginación de este hombre, tan especial y visual. Esta vez proponía la historia de un oficinista gris y confortable en su mediocridad que se ve obligado a salir del sistema por perseguir un sueño de amor. En aquel momento no nos convenció, aunque las escenas oníricas nos gustaron mucho, y alguna vez jugamos a hacernos la cirugía estética con rollos de celofán, como sale en la película.

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Más nos gustó una curiosidad española, “El caballero del Dragón“, de Fernando Colomo. Ésta cuenta una historia fantástica medieval como de San Jorge y el Dragón, pero San Jorge es IX, un astronauta que no habla sino que pita, y el dragón es una nave extraterrestre. La puesta en escena y los efectos estaban muy bien hechos, a un nivel americano sin nada de que avergonzarse, firmados por el patrio Reyes Abades y el estadounidense Chuck Comisky; no en vano se gastaron una millonada y fue la pelicula española de mayor presupuesto hasta entonces. Tengo que reconocer que nos impresionó pese a que no fue ningún éxito de taquilla. Desafortunadamente la historia no tenía ritmo y era un poco floja, así que la llamada a la distribución mundial se quedó en agua de borrajas y el proyecto constituyó un rotundo fracaso. Miguel Bosé era el actor y nos preguntábamos qué suerte era ser atractivo, porque el tío no canta especialmente bien, pero triunfa cantando, y actúa con cara de palo, pero sigue siendo actor y lo siguen llamando, y es modelo y hasta Warhol le hizo un retrato, es que los hay que nacen con una flor en el culo. No obstante conste que nos gustaba un montón el amante bandido que interpretaba, que tenía un video como de Indiana Jones, pero sospechábamos que, por todo ello, quizás era un extraterrestre de verdad.

Hoy día, en pleno siglo XXI prefiero Brazil. Sin duda.

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Back to the Future

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¿Te imaginas volver a la época de tus padres cuando se conocieran?

El gran éxito de la temporada fue “Regreso al Futuro“, que arrasó en taquilla y que se convirtió en símbolo generacional. Yo tuve el honor de verla casi en el estreno, en el Real Cinema. Al parecer Robert Zemeckis tenía el guión en el bolsillo ya hacía un tiempo y nadie le tomaba cuenta al pobre hasta que tuvo un inesperado éxito con “Tras el Corazón Verde“, y entonces la pudo dirigir al fin, bajo los auspicios de Spielberg, cómo no.

Michael J Fox hace de Marty McFly y viaja en el tiempo para encontrarse con sus padres antes de que se conocieran y se las ve y se las desea para no provocar cambios que afecten al futuro, como por ejemplo que él mismo no llegue a nacer nunca. La historia es redonda, entretenida y entretejida con habilidad, progresiva y con un final estupendo, al son de la música épica de Alan Silvestri y los temas rockeros de Huey Lewis & the News y una versión magnífica de Johnny B Goode, de Chuck Berry.

¿Qué hubiera hecho yo si me encontrase en su misma situación? Nosotros no teníamos un DeLorean DMC-12, pero ahí en el garaje seguía el citroen Méhari abandonado por algún vecino que bien podría valer, que rayos caen un porrón. Al llegar a casa: – ¿Mamá, tú como conociste a Papá? – Éramos vecinos, vivíamos en la misma casa – ¿Y cómo os hicisteis novios? – en el baile de San Timoteo, en las fiestas – ¿Y si regresaseis al pasado cambiarías algo? – Y mi madre con el cuarto varón bebé en brazos chupándole la enorme teta colgante me confesó entonces que se tuvieron que casar corriendo de penalty cuando yo llevaba dos meses de vida fetal. Si yo fuera Michael J Fox y viajara al pasado… elegiría sin duda volver a nacer, o ¿quizás sería mejor que no? Uno no elige nacer nunca, esa es la verdad única. A donde vamos no necesitamos carreteras.

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Explorers

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Nosotros mismos retratados

Otro cuento cinematográfico de ese año fué “Explorers“, una peli donde un grupo de jóvenes inteligentes y soñadores como nosotros, superada ya la fase Gremlin, construyen una nave espacial que les pondrá en contacto con los extraterrestres. Nos sentimos muy retratados en este filme. Era una delicia de película con Ethan Hawke y River Phoenix, que debutaban en el cine, bajo la alargada sombra, como no, de Spielberg. La iba a dirigir el mismo de la Historia Interminable, Wolfgang Petersen, pero le acabó cayendo a Joe Dante, que venía de hacer “Gremlins” con mucho éxito. Como tantas veces pasa en Hollywood, la productora le metió prisa y el hombre no pudo hacer la película que quería, y por eso tampoco fué un éxito. Quizás también porque se estrenó al mismo tiempo que el Live Aid de Bob Geldof y Midge Ure, el famoso concierto contra la hambruna en Etiopía. Pese a la pobre taquilla, una vez más se convirtió en una película de culto, y nuevamente nosotros estábamos en el subgrupo freakie de admiradores incondicionales, porque éramos auténticos Explorers ilusionados con el espacio exterior y con el contacto con extraterrestres.

En el garaje de nuestro edificio había un coche viejo semiabandonado, un citroen Méhari naranja en el que era muy fácil meterse, porque la entrada era de plástico. Este vehículo se convirtió en nuestra nave espacial y base de los nuevos exploradores interestelares; incluso conseguimos arrancarlo una vez, pero el portero nos pilló y terminó tajante y bruscamente con nuestro viaje galáctico. Paradojas del destino, huíamos por el oscuro y polvoriento garaje del edificio mientras los extraterrestres nos esperaban impacientes en algún lugar ignoto de la inmensidad celeste, sin que nos permitiesen contactar con ellos. ¡Maldito portero!

 

 

Legend

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En las manos del diablo

No nos perdíamos ni uno solo de los estupendos filmes juveniles de los 80, tan imaginativos y fantasiosos, frescos y optimistas, y sobre todo tan cargados de efectos especiales según la evolución tecnológica progresiva.

Legend apareció entonces. Suponía el regreso de otro de nuestros ídolos que era Imagen1Ridley Scott, y que contaba con un joven Tom Cruise guardián de los Unicornios, frente a un diablo, Tim Curry, con enormes cuernos. La criatura maléfica era completamente fascinante, tanto que pasó a decorar mi carpeta en cuanto encontré una revista de donde recortarlo. El maquillaje de Darkness, que así se llamaba el diablo del cuento, es antológico y ganó todos los premios. Lo había ideado Rob Bottin, que tenía nombre de robot asturiano pequeño (robotín), y los críticos decían que aunque la película no era muy buena, sólo por ver los 20 últimos minutos con el diablo merecía mucho la pena verla. También tuvieron lío con la música, que era de Jerry Goldsmith, pero que en E.E.U.U. fué de Tangerine Dream. Se ve que el público europeo y el americano son distintos y reaccionan diferente.

El Filme era un cuento de hadas mitológico muy particular que no encontró el éxito, pero que se convirtió en film de culto para un público selecto entre el que siempre estábamos nosotros, pre-freakies de sala oscura. ¿Cómo no nos iba a encantar un cuento clásico con princesa, duendes, unicornios, héroes y demonios?

Enemigo Mío

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Interespecies

En esos mismos estudios alemanes de “La historia Interminable“, los estudios Bavaria, se había rodado otra curiosa película, “Enemigo mío“, del mismo director, Wolfgang Petersen, con Dennis Quaid involucrado en una situación inusual, atrapado como un náufrago en un planeta desolado y perdido junto con un extraterrestre enemigo. El planeta se llama Fyrine IV, un nombre como cualquier otro. La historia va sobre un entendimiento obligado entre dos razas que se odian. Ambos aprenden a conocerse y a aceptarse y se produce un percance inesperado, porque el marciano se queda embarazado y tiene un hijo. Dos hombres juntos con un hijo muchísimo antes del orgullo gay, qué escándalo. Resulta que los Dracs, que es la raza a la que pertenece el marciano, son partenogénicos y se pueden quedar embarazados sin practicar sexo, y entonces Dennis Quaid tiene que cuidar del hijo, porque el otro se muere en el parto, ¡menuda papeleta!. Y el niño es muy feo el pobre, es que son medio lagartos los de su especie, pero poco a poco Dennis Quaid aprende a ser tolerante y respetuoso y comprende el contexto de los Dracs en relación a los humanos, y decide ser noble y justo en contra de las reglas que imperan. O sea que eran enemigos porque les habían enseñado a serlo, pero se tuvieron que aliar porque no les quedó otro remedio y finalmente se hicieron amigos, incluso hermanos, porque tuvieron el valor necesario para enfrentarse a las normas establecidas. Qué bonita historia. Con todo lo cursi que pueda parecer nos gustó mucho. El filme sin embargo no gustó a casi nadie más y fué un fracaso en taquilla.

Dune

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El azafrán interestelar

Las películas denominadas “Serias” también participaban de la fiebre de la técnica aplicada a la pantalla, y los efectos especiales eran un gran reclamo para todas las edades. Películas que antes resultaban muy difíciles de plantear ahora ya eran posibles, y uno de esos casos fue Dune. No pudimos dejar pasar “Dune“, una película de ciencia ficción diferente, seria, que venía con etiqueta de intelectual, pero que inesperadamente no tuvo éxito, aunque nosotros no entendíamos por qué, ya que nos dejó muy gratamente impresionados. De hecho estábamos sorprendidos – ¿cómo este pedazo de película tan increíble e imaginativa no tenía éxito? –  No sabíamos que provenía de una novela famosa de un tal Frank Herbert, la cual no habíamos leído, y que muchos de los lectores se sentían defraudados. Nosotros desde luego no. Había existido un intento de hacer Dune en los 70 contando con Orson Welles, Salvador Dalí, H.R. Giger, Pink Floyd, Moebius, bajo el mando de Alejandro Jodorowsky, pero se había quedado archivado. Los Laurentiis convencieron en los 80 a la Universal y la hicieron al fin contando con David Lynch, que dirigía su tercer filme, el primero en color, y con actores como Silvana Mangano, Kyle McLachlan, Max Von Sydow, José Ferrer y Sting, un reparto selecto y excepcional. Al parecer el tío hizo 8 horas de película, y se endafó mucho cuando los grandes productores la dejaron recortada en 137 minutos. Hoy en día hubieran hecho encantados una trilogía o dos.

La historia narra el enfrentamiento en el año 10191 entre las familias Harkonnen y Atreides, que luchan por explotar el planeta Arrakis (Dune), que es en donde está la especia melange, una potente droga que alarga la vida y expande la mente y que además es necesaria para los viajes espaciales. La trama es fascinante, un punto shakespeariana, y cuando salen los gusanos de arena gigantescos, que eran el origen de la especia, nos quedamos boquiabiertos en la butaca, alucinados ante tal imaginación desbordante.

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