Category Archives: betamax

El aparato de Vídeo

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Y ahora es una pieza de museo

Los aparatos de video se fueron volviendo más asequibles tan sólo unos años después de que salieran al mercado, todo el mundo empezaba a tener uno. Las palabras premonitorias de José Ramón, el cuñado de Jorge, no se cumplieron: “El Betamax es el futuro sin duda, porque ofrece la mejor calidad de imagen a un precio adecuado. ¿En qué mundo cabe que el VHS tenga más éxito?” Pues en este mundo, tan práctico, el VHS tuvo más éxito y en los videoclubs escaseaban las cintas betamax, pero había casetes VHS de todos los títulos. En casa, mi padre, en un ataque de bondad ajeno del todo al lado oscuro, nos compró un video VHS JVC que costó 69000 pesetas en el Pryca, que era un centro comercial situado en las afueras ¡Antes que Jorge y que Víctor teníamos video en casa! ¡Qué estupendo! Enseguida programé ciclos de películas e hice a mi madre socia de todos los videoclubs que hicieran falta, sólo tuve que tomar prestado su carnet de identidad. Además grabábamos películas de televisión, y los capítulos de series que no podíamos o no nos dejaban ver, todo el día para aquí y para allá con las cintas vírgenes.

Una de las primera películas que grabé fué “Supermán“, y me encantaba poner la tele a todo volumen con la música. Un día cuando la fui a poner me encontré a Jane Wyman en lugar de a Christopher Reeve. Efectivamente, mi madre había grabado Falcon Crest sobre el hombre de acero. Este incidente tan grave originó dos consecuencias: la primera establecer normas de uso y cada uno con sus propias cintas vírgenes, y si los padres no saben cómo se usa que pregunten a los hijos. La segunda consecuencia es que me enganché a Falcon Crest y a Angela Channing y grabábamos casi todos los capítulos.

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Las sesiones ocultas (Beta)

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Ocurren películas que no he visto

El video Beta funcionaba a todo tren en casa de Jorge los fines de semana. Sin ningún tipo de reserva ni delicadeza alguna, Jorge me contaba que había visto “El Hombre Elefante“, que yo me imaginaba como algo increíble, un hombre con trompa o algo así; que había visto “Victor o Victoria” por expreso deseo de su madre, que era sobre una mujer que se hacía pasar por hombre, nada menos que Julie Andrews, la que hacía de Mary Poppins, la peli que tanto se empeñaban nuestras madres en que nos gustase y que no acabábamos de pillarle el gusto. También vio “Un hombre lobo americano en Londres“, que era para mayores, de mucho miedo, pero le dejaron verla, y esto, pueden ustedes comprender, me consumía por dentro. Me contaba la terrorífica transformación del hombre en lobo, las garras, el hocico y el pelo, como iban saliéndole al pobre hombre, y me estremecía sólo de pensarlo !qué bestial¡

Jorge contaba muy bien las películas, no como Aitor, que me había cambiado completamente “La guerra de las Galaxias“. Cómo me gustaría ver al hombre lobo. Alguna vez pensé en esconderme detrás de las cortinas del salón de Jorge para espiar sus sesiones secretas de fin de semana. Sin embargo nunca pudo ser. Así él vio por aquel entonces “Tiburón“, que esa es otra película que a mí nunca me habían dejado ver por lo de la sangre, y me dijo que era una de las mejores películas que había visto nunca. Y además la música era de nuestro preferido John Williams, y el director era un tal Steven Spielberg, el mismo que había hecho “En Busca del Arca perdida” y nuestra película favorita: “E.T.“. !!!¿Cómo no me iba a morir de la envidia?!!!

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