El festín de Babette

No está hecha la miel para la boca del asno
No está hecha la miel para la boca del asno

Retomé mi faceta culta de cine escandinavo subtitulado con Jorge. Pusieron “El festín de Babette” en las salas Clarín, y para allá fuimos. Dos ancianas, Martine y Philippa, protestantes y muy pías en la Jutlandia del siglo XIX, qué apetecible comienzo, reciben en su casa a una refugiada francesa que huye de la contra-revolución en París. La adoptan de cocinera y así conviven durante 14 años. Todo los años, la pobre mujer, mantenía un juego de lotería en Francia y va y le toca. Y decide organizar un festín para conmemorar el 100 aniversario del reverendo padre de las ancianas, fundador de la congregación. Monta una mesa digna de emperadores, pero las viejas temen que semejantes manjares sean un pecado de lujuria sensorial, un acto del mismísimo diablo, así que deciden cenar, pero no disfrutar de la cena. Qué estupidez.

Esa mujer tan agradecida que se gasta el dinero que le toca en la lotería en hacer un menú nunca visto, y esa panda de cretinos religiosos que no lo disfruta como debería, porque creen que es cosa de Satanás. Y resulta que la señora ha sido la chef del reconocidísimo Café Anglais de París, en donde el menú para 12 cuesta 10000 francos, y se ha gastado todo el dinero de su premio en la celebración. Por suerte los manjares son tan exquisitos que obran milagros y quiebran la desconfianza y las supersticiones de los comensales, elevando su espíritu y su alma.

La vieja Martine le dice con lágrimas en los ojos “ahora serás pobre por el resto de tu vida”, y Babette le responde “Un artista nunca será pobre” – ¡Toma ya! – y la vieja Philippa añade “En el paraíso serás la gran artista que Dios quiso que fueras” – y acaba – “¡Cómo les vas a encantar a los ángeles!” – Y a los gusanos – añadía yo en mis pensamientos

Muchos simbolismos encerraba este filme, la moral protestante frente a la católica, la hipocresía religiosa, filosofías de vida. Yo me quedé con el agradecimiento magnánimo de la francesa, que me parecía muy honesto y generoso.

Todas estas historias, tan bien contadas, originaban reflexiones largas que iban, venían y reaparecían con el tiempo. De repente me gustaban más los héroes de a pié, que buscaban su camino en la vida, o que intentaban seguirlo manteniendo sus convicciones que las películas comerciales de consumo fácil y estructura fija y previsible. Me hacía mayor.

Babettes gæstebud (Gabriel Axel, DK, 1987)
Babettes gæstebud (Gabriel Axel, DK, 1987)
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