Los 400 golpes

Un fin desolador
Un fin desolador

Comencé a interesarme por historias de niños desgraciados y supervivientes, por alguna razón había muchas películas al respecto y además ganaban siempre premios, así que me puse a revisar los catálogos del videoclub y encontré unas cuantas. De esta manera me inicié en la Nouvelle Vague con el niño de “Los 400 golpes” de Truffaut, Antoine Doinel, que Aute cantaba repetidamente por la radio. De una forma sencilla y natural se narran las mil y una vicisitudes de un crío desamparado por sus padres y que no encuentra su lugar. Irremediablemente está condenado a la calle y a la delincuencia, un descenso progresivo y desolador, y para salvarse decide que tiene que ir al mar, un objetivo. Soñaba con la libertad y casi instintivamente se lanza a la busca de sus sueños, simbolizados en ese mar que nunca había visto… Se escapa del reformatorio y llega a la playa, corre por la arena con un punto de angustia y pisa la orilla del agua. El mar está gris. Él se da la vuelta y se queda mirando a cámara ¿Y ahora qué? Me resultó desconcertante. Acostumbrado como estaba a identificarme con el protagonista de la película, estaba deseando que ya llegase al océano y encontrase alivio, pero no. Se acaba la película y te quedas con una sensación de ansiedad y de vacío que te acompañan durante mucho tiempo.

La película tiene base autobiográfica del propio Director, que consideraba al cine como una manera de autoconocimiento personal. De hecho el actor que hacía de Antoine Doinel se convirtió en Alter Ego de Truffaut hasta el punto de que lo confundían con él. Trabajaron juntos en siete películas. La infancia de François Truffaut había sido difícil y se refleja en el filme: el preadolescente con serios problemas familiares y escolares, el ausentismo escolar (en el caso de Truffaut, para asistir al cine), los pequeños robos… Era un tipo con un bagaje cultural y cinematográfico importantes, incluso había trabajado en la famosa revista Cahiers du Cinéma, y había sido un crítico tan punzante que le habían negado la entrada en el festival de Cannes. Al año siguiente de tal prohibición presenta esta película y gana el director, qué buena anécdota.

Cuando ví “Los 400 Golpes” se acababa de morir Truffaut a los 52 años y me dió pena que no pudiera hacer más películas. Busqué más títulos suyos y ví “El pequeño Salvaje“, “La Noche Americana” y “Fahrenheit 451“. Ésta última no me gustó nada y ahí acabé el ciclo en esa época.

La forma sencilla, cercana y humana que tenía Truffaut de contar sus películas me convenció completamente y se convirtió en referente. Como él decía: “no hay buenas historias, sólo hay buenas películas”

 

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One thought on “Los 400 golpes

  1. Yo descubrí a Truffaut en un ciclo que le dedicaron en la 2,sobre todo porque era el “protagonista” de Encuentros en la Tercera fase, pero yo era un crío y la mitad de las historias me parecían un tostón. Ya de mayor volví al mundo de Truffaut y conecté con él sin ningún problema.

    Fahrenheit es una gran película, si no la has revisado te recomendaría que lo hicieras porque gana con los años.

    Me alegro que hayas vuelto con tanta fuerza al blog. Abrazos.

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