Restaurante Chino

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Ni idea quién era ese

En cada cumpleaños siempre procurábamos regalar lo mismo: algo de música y algo de Star Wars. Teníamos un límite de 500 pesetas, que era el precio aceptado por los más ricos y los más pobres, y preferíamos pocos regalos pero valiosos que muchos y pequeños, así que juntábamos el dinero y recorríamos minuciosamente todas las jugueterías de la ciudad para acabar después de horas con las manos vacías en el Bazar Oviedo y comprar definitivamente algo, no siempre lo que más le gustaba al celebrante, sino más bien lo que nos gustaba a nosotros. En la lista de regalos célebres se incluyen variedad de juegos Falomir, el imperio Cobra, una agenda eclesiástica para ayudar a los jóvenes a no hacerse pajas (madre de Jorge implicada, algo pasaría en casa), un Jabba el Hutt de dos colores por defecto de fábrica, y por eso nos llegaba el presupuesto, una silla de director con el nombre pintado a titanlux, y todo tipo de parafernalia cinéfaga. El regalo casi nunca gustaba, pero nos lo pasábamos muy bien comprándolo.

Y lo celebrábamos en las casas, por supuesto “Zorba el Griego” incluido, pero a medida que crecíamos nos sabía a poco, y empezamos a usar los cumpleaños para experimentar cosas nuevas, como por ejemplo ir por primera vez a un restaurante Chino. El primer restaurante Chino de la ciudad acababa de ser inaugurado, y se localizaba en el centro, en un portal a la izquierda, subiendo unas escaleras. Era muy éxotico en aquel momento. Mientras cada uno de mis amigos pedía e íbamos haciendo las consabidas bromas de que cocinan gatos y que nadie ha visto una tumba de ningún chino en España, yo iba calculando para ver si me llegaba el dinero, que por suerte así fue y yo también pude comer algo, porque eran baratos. Pedíamos menú Familia Feliz, excepto cuando estábamos enfadados, que pedíamos cosas relacionadas con el ánimo, como cerdo agridulce, por ejemplo.

Por cierto que la mencionada agenda repleta de frases castas y virginales para los jóvenes cristianos sirvió para que apuntásemos todas las pajas que ya empezábamos a hacernos, y comparar. San Luis Gonzaga, patrón de la juventud, nos bendiga y San Kleenex purifique nuestras poluciones.

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One thought on “Restaurante Chino

  1. Porque todo el mundo quiere tumba colocada en su propio país.No me gusta los bromas de cocinan gatos . Cambiamos ése tema 🙂 me gusta muchos comidas de Españolas:paellas,tapas,jamón ….siempre come mucho también con mis amigos

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