Monthly Archives: September 2015

Aliens

14061999172_4147f81296_oA medida que nos hacíamos mayores gozábamos de más libertad, y era precisamente en las celebraciones de cumpleaños cuando estirábamos nuestros límites, aprovechando la coyuntura. Mientras nuestros padres se pensaban que íbamos a clubs y disco-bares a fumar nuestras primeras caladas, nosotros en realidad salíamos en busca de aventuras cada vez más atrevidas y cinefílicas. En cierta ocasión fuimos a una casa abandonada que la llamaban la casa drogada, porque allí iban muchos drogadictos a pincharse, ya se sabe, en los 80 se pinchaba mucha gente. Entramos con una linterna simulando la atmósfera de Aliens, el regreso, y los Aliens serían los drogadictos o cualquiera que nos pudiéramos encontrar, ya te digo, un poco locos sí que estábamos. La casa abandonada y medio destruida recreaba un ambiente terrorífico ideal para pasar un día inolvidable de cumpleaños. Pisando con cuidado, con botas, rompiendo cristales a nuestros pasos – ¡Shhh! No hagáis ruido! – nos adentrábamos iluminando con haces gruesos de luz en la mansión Nostromo. Todos juntos, contactando físicamente y avanzando en grupo compacto llegamos al gran salón. Silencio. No se detectan formas de vida. De repente una criatura oscura y maloliente se lanzó conra nosotros – !Aghhh¡ – Aunque no encontramos ningún Alien, por suerte seguramente, sí que conseguimos rescatar a una paloma que estaba atrapada en un cuarto y no podía volar. Menudo susto nos dió, pero luego conseguimos capturarla y la soltamos fuera. Misión cumplida. Nuestros héroes vuelven a casa.

La atmósfera ténebre y claustrofóbica de Alien se mantenía en la segunda parte de la saga, recién estrenada, casi tan buena como la primera. Ripley nos tenía completamente subyugados, y eso es evidente, tal y como habíamos celebrado ese cumpleaños. Y la criatura hostil, el Alien de Giger, es una maravilla del diseño, un ser terrorífico y ultra moderno, tanto, que verlo da miedo y gusto a la vez. Buff.

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Restaurante Chino

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Ni idea quién era ese

En cada cumpleaños siempre procurábamos regalar lo mismo: algo de música y algo de Star Wars. Teníamos un límite de 500 pesetas, que era el precio aceptado por los más ricos y los más pobres, y preferíamos pocos regalos pero valiosos que muchos y pequeños, así que juntábamos el dinero y recorríamos minuciosamente todas las jugueterías de la ciudad para acabar después de horas con las manos vacías en el Bazar Oviedo y comprar definitivamente algo, no siempre lo que más le gustaba al celebrante, sino más bien lo que nos gustaba a nosotros. En la lista de regalos célebres se incluyen variedad de juegos Falomir, el imperio Cobra, una agenda eclesiástica para ayudar a los jóvenes a no hacerse pajas (madre de Jorge implicada, algo pasaría en casa), un Jabba el Hutt de dos colores por defecto de fábrica, y por eso nos llegaba el presupuesto, una silla de director con el nombre pintado a titanlux, y todo tipo de parafernalia cinéfaga. El regalo casi nunca gustaba, pero nos lo pasábamos muy bien comprándolo.

Y lo celebrábamos en las casas, por supuesto “Zorba el Griego” incluido, pero a medida que crecíamos nos sabía a poco, y empezamos a usar los cumpleaños para experimentar cosas nuevas, como por ejemplo ir por primera vez a un restaurante Chino. El primer restaurante Chino de la ciudad acababa de ser inaugurado, y se localizaba en el centro, en un portal a la izquierda, subiendo unas escaleras. Era muy éxotico en aquel momento. Mientras cada uno de mis amigos pedía e íbamos haciendo las consabidas bromas de que cocinan gatos y que nadie ha visto una tumba de ningún chino en España, yo iba calculando para ver si me llegaba el dinero, que por suerte así fue y yo también pude comer algo, porque eran baratos. Pedíamos menú Familia Feliz, excepto cuando estábamos enfadados, que pedíamos cosas relacionadas con el ánimo, como cerdo agridulce, por ejemplo.

Por cierto que la mencionada agenda repleta de frases castas y virginales para los jóvenes cristianos sirvió para que apuntásemos todas las pajas que ya empezábamos a hacernos, y comparar. San Luis Gonzaga, patrón de la juventud, nos bendiga y San Kleenex purifique nuestras poluciones.

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Bandas Sonoras

Con todas esas canciones que venían con las películas y las bandas sonoras que cada vez nos gustaban más, poco a poco empezábamos a reunir una buena colección de música de cine. La mayoría las grabábamos de disco de vinilo a casete en casa de Jorge, con el equipo Hi-Fi, en cintas vírgenes. Nuestras cintas de música eran una mezcla diversa. Una cinta podía ser más o menos así:

 

Laberinto

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Van Jim Henson, George Lucas y David Bowie y hacen una peli

Un día vas al cine a ver una gran película y de repente ocurre que la película es realmente grande, te subyuga, te encanta, te fascina, te magnetiza…. Si hubo una película mítica entonces esa fue “Laberinto“, de Jim Henson con David Bowie en el papel de malo malísimo, y la rehabilitación de George Lucas como productor, después del sonado fiasco de Howard el pato.

Un miembro de Monty Python hizo el primer borrador del guión, y grandes guionistas fueron añadiendo cosas, incluyendo a George Lucas, no es de extrañar la calidad del resultado. Sin embargo, incomprensiblemente, no resultó un éxito de taquilla. Las críticas fueron mixtas, había buenas y malas (Un crítico famoso dijo que el film no estaba vivo), y el fracaso comercial desmoralizó tanto a Jim Henson que no quiso volver a dirigir más películas, qué pena. No es tan fácil ser verde, de verdad que no.

La película es un cuento fantástico de duendes y goblins, en donde una chica harta por un instante de su medio-hermanito se lo entrega al rey de los goblins, pero enseguida se arrepiente, jamás pensó en las consecuencias, y tiene que ir a rescatarlo al castillo de Bowie, que está al final de un intrincado laberinto repleto de trampas y divertidas criaturas del mundo de Jim Henson: Ludo, Hoggle, Sir Didymus, Ambrosius, el musgo con ojos… Personajes entrañables, con carácter y nobleza. Una maravilla para todos los públicos que derrocha imaginación por los cuatro costados, y la música es de Bowie, ¿acaso se puede pedir más?

Casi no la nominaron a ningún premio, y ni siquiera ganó el Bafta a los efectos visuales de 1986, que fue para Aliens. Por suerte se habían creado precisamente para esto los Premios Polín, para reparar injusticias mundiales de resonancia interestelar, y en nuestros galardones resarcimos el daño.

Al llegar a casa, le dí un besito a mi hermanito, no fuera que los goblins se pensaran que podían llevárselo.

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Invasores de Marte

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La película antigua

Después de ver “Biggles” en los Brooklyn, un confuso viaje en el tiempo a la guerra mundial, salí disparado calle abajo para llegar con 15 minutos de adelanto al cine Ayala y entrar a ver “Invasores de Marte“. No había cola y conseguí una entrada en la primera fila de club, mi favorita de esa sala. No había nadie más en club, todo para mí, como en un cine privado de lujo total, pero al punto de comenzar la película llegó un hombre que se sentó junto a mí y me saludó. Yo le dije que qué quería y él me dijo que quería conocerme. Y yo le respondí que me dejase en paz o llamaba al acomodador, que si había venido solo al cine era porque quería estar solo, y no para conocer pervertidos, y que la sala estaba vacía y ya podía ir buscándose otra butaca lejana. El tío se marchó pitando, pero a mí ya me fastidió la película, que prometía verdaderamente. Me pasé el metraje vigilando por el rabillo del ojo que no volviera a aparecer el tipejo. Y por suerte no lo hizo.

El pervertido se parecía al marciano de la película antigua
El pervertido se parecía al marciano de la película antigua

El film era muy bueno. Era un remake de una película de ciencia ficción de los años 50 en el que un niño descubre una invasión extraterrestre al divisar desde su ventana como se estrella un platillo volante. Los marcianos están poseyendo poco a poco a los habitantes de la ciudad y al pobre niño nadie le cree, nadie se está dando cuenta de la invasión. Al final se despierta y todo ha sido un sueño…¿o no? porque la película acaba con el niño gritando aterrorizado y no se sabe qué ha visto. Y yo de reojo vigilando que no reapareciera el pervertido, esperaba no acabar gritando como acababa de ver en la pantalla.

La película tampoco tuvo éxito. A pesar de que su director era Tobe Hooper, que había hecho “Poltergeist” y “Lifeforce“, no acabó por funcionar. El productor, un millonario llamado Wade Williams, era un fan total de la ciencia ficción, y se preocupó de que la cinta moderna respetara y estuviera plagada de guiños a la original, como por ejemplo el marciano “Suprema Inteligencia”, que es idéntico al antiguo. Pero no gustó mucho por ahí. Yo me quedé encantado, aunque la nominaran a los razzies a los peores efectos visuales. Eran de Stan Winston y tenían un encanto que algunos no sabían apreciar.

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Biggles

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Salían héroes nuevos hasta de debajo de las piedras

En una céntrica librería de la ciudad apareció para su venta la fantástica revista francesa L’Écran Fantastique, que tanto nos gustaba pese a hablar poco francés y ser bastante cara. A veces la comprábamos entre varios, la leíamos juntos y luego nos sorteábamos los turnos para tenerla en casa. En una de las ediciones salían remarcadas dos películas “Biggles” e “Invasores de Marte“, que casualmente llegaron juntas, y como las estrenaron a la vez decidí ir a ver las dos, solo, y en un mismo día. Esa fue la primera vez en que hice un doblete en el día. “Biggles” la ponían en los cines Brooklyn, e “Invasores de Marte” en el cine Ayala, que estaba cerca, y me daba tiempo de sobra a ir de un cine a otro entre sesiones. Si se entera mi madre me lleva a un psiquiatra. A mí me emocionaba la sesión doble.

La primera trataba sobre un viaje en el tiempo, un hombre que retrocedía hasta la primera guerra mundial para ayudar a su doble temporal a destruir un arma secreta alemana. Estaba basada en una serie de libros juveniles popular en los 30, 40 y en los 50 en Gran Bretaña, pero aquí era desconocida. Biggles era un joven héroe caballeroso, profesional y aventurero, y sobre todo muy británico y patriota, ideal para la juventud de la postguerra, preguerra, guerra y postguerra otra vez. Sin novias que molestaran, por lo que fuera, y un poco racista. La versión cinematográfica quiso rescatar a este héroe de la ficción pero adaptado a los tiempos modernos, y para ello se les ocurrió añadir un gran toque de ciencia ficción, un agujero temporal que traslada a un señor de Nueva York a 1917, para salvar a su gemelo temporal, Biggles. Muy de la época, para la juventud de los 80. No funcionó.

La crítica fue unánime: es un truño indigesto, y la película fue todo un fracaso. Sólo se salvaba un poco Peter Cushing, que hacia de Capitán. Ni siquiera la canción del film, de Jon Anderson, ” Do You Want to be a hero” consiguió hacerse popular.

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Howard el Pato

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Nace un pato

Otro dato que corrobora que estábamos creciendo es que de repente no todas las películas fantásticas nos gustaban. Si antes nos tragábamos lo que fuera y aceptábamos cualquier despropósito, ahora de repente éramos más críticos. Entre los fiascos de ese año destacaron “Howard el Pato“, que era un pato héroe, pero que aburría, y “FX efectos mortales“, que salía resaltada en el “Ecran fantastique” y de la que me esperaba mucho, y más con ese título, pero nada, bastante floja.

Howard el pato era un héroe de cómic americano Marvel desconocido en España, y que llevaba publicándose desde 1973. Tenía una intención satírica con toques existenciales. Su autor, Steve Gerber, decía que: “Los momentos más serios y los más estúpidos de una vida a menudo sólo se pueden distinguir dependiendo del punto de vista del momento”. La película sin embargo optó por la simplicidad en busca de la taquilla sin pensar que el éxito del cómic igual era la cómica visión filosófico-ontológica. Hicieron un film para todos los públicos sobre un pato del espacio exterior “sin que se implique ninguna experiencia existencial”. Error primero.

George Lucas estaba en la producción, y no podía decepcionarnos. Filmaron en imagen real, y no en Dibujos animados, como hubiera sido más fácil, y dejaron un final abierto hacia una posible segunda parte. Error segundo. La película fue un fracaso rotundo y figura en las listas de peores películas de la historia. Recibieron palos hasta la extenuación, críticas hasta de la revista “Caballo y sabueso“, no le gustó a nadie. La apariencia del pato Howard, marioneta y animatronic, se criticó como poco convincente porque su boca no se movía bien, porque estaba como borracho, tenía un aire pervertido y un rostro inexpresivo y plasticoso. George Lucas nos decepcionó.

La canción de la película tampoco resultó, fué nominada al razzie a la peor canción y era tan mala que ni siquiera ganó eso. No les funcionó nada en esta producción a los pobres, algo para olvidar.

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El Nombre de la Rosa

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Trío fantástico

“La pequeña tienda de los horrores”, “Gran Golpe en la Pequeña China” y “El vuelo del Navegante” completaban la lista de nuestras películas fantásticas favoritas del año.

La tienda de los horrores era una película musical basada en una obra de Broadway que a su vez estaba inspirada en una película de 1960 de Roger Corman; Les quedó una peli curiosa, irónica y divertida, aunque algunos dentistas de quejaron.

John Carpenter, admiradísimo, dirigía a Kurt Russell en el “Golpe en la pequeña China“. El pobre actor se pasó toda la película sudando porque tenía una gripe fuerte durante el rodaje, y transmitía tanto bochorno que al salir del cine todos sudábamos a chorros.

El vuelo del navegante” era una producción Disney dirigida por el director de Grease. Cuenta la historia de un niño de 12 años llamado David, abducido por una nave espacial extraterrestre que le traslada 8 años en el futuro.

Pero el premio Polín a la mejor escena del año, sin embargo, se lo dimos a “El nombre de la Rosa“, por la escena sexual en la que el joven novicio Adso de Melk se ventila a la muchacha que pasaba por allí, y que hay que reconocer que estaba fenomenalmente hecha y lo bien que se lo pasa, que se ve que se puso muy cachondo. El monje que investiga los crímenes en una abadía medieval franciscana es Guillermo de Baskerville, el actor Sean Connery, que estaba de moda. Recién lo veíamos en Los Inmortales, y volvía otra vez a la Gran Pantalla con una historia literaria de misterios. La película estaba muy bien, nos gustó mucho a todos, quizás porque era ya para mayores y nosotros empezábamos a sentirnos adultos, y todos quisimos leer el libro, pero este caso es uno de los ejemplos en los que la película está mejor que el libro, porque el best seller de Umberto Eco está muy bien montado y ambientado, pero resulta un poco plúmbeo, y el filme engancha de principio a fin.

Los Inmortales

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¡Que te afeito!

Los inmortales” estaba entre las películas candidatas para nuestros galardones particulares. Nos encantaba la canción de QueenA kind of Magic“. Con el tiempo, sin embargo, nos fue gustando más “Who wants to live forever”, al fin y al cabo, quién quiere vivir para siempre, que es la reflexión que obtuvimos del film. En esta película los inmortales son un grupo de humanos que pululan por la historia universal y se tienen que matar unos a otros en duelo directo y uno contra uno, que la única forma que tienen de matarse es cortándose la cabeza enterita, que para eso son inmortales, y así transcurre el relato, sólo puede quedar uno. No pueden tener hijos y lucen estupendamente por los tiempos de los tiempos, tampoco es tan terrible, ¿no? Pero ellos sufren:

MacLeod, yo nací hace 2437 años. Durante este tiempo, he tenido tres mujeres. La última fue Shakiko, una princesa japonesa. (…) Cuando Shakiko murió, quedé destrozado. Querría ahorrarte ese dolor. Por favor, deja a Heather

El último inmortal se queda con el poder de todos los anteriores y adquiere la sabiduría para guiar al mundo hacia la luz o hacia las sombras, dependiendo del caracter del ganador. Tranquilos, ganan los buenos. En mi casa jugábamos a los inmortales tirándonos las zapatillas, que también duele bastante y siempre acababa llorando alguien: sólo puede quedar uno. Si el auténtico mensaje de la película es que no hay que perder la cabeza, ése, a nosotros, se nos escapaba por completo.

Los Segundos Premios Polín

Las niñas de los 80 preferían a Cruise
Vaya tres actrices estupendas

El tiempo pasa y llegó nuestra segunda gala de premios. En estos segundos premios Polín arrasaron “Una Habitación con vistas“, “La Mosca“, “Hannah y sus hermanas“, “Aliens, el regreso” y “La misión“, y poco o nada “Platoon” ni “Hijos de un Dios menor“, que habían triunfado en los oscars. De hecho, antes que “Platoon” preferíamos la película “Salvador“, que había dirigido el mismo director, Oliver Stone, qué ganas de llevar la contraria las nuestras. Le dimos algún premio a “El color del Dinero“, que fue el primer Òscar de Paul Newman, ya les vale a los de la academia, lo que tardaron y lo que se lo merecía ya desde hacía tantísimos años. Desde que habíamos visto esta película pasábamos las tardes jugando al billar como verdaderos expertos.

Nada concedimos a “Top Gun“, que se había convertido un éxito tan popular que era hasta irritante, con el “Take my breath away” a todas horas y los “Tom Cruise” en las carpetas de las niñas pijas. Pero sí que nos había gustado mucho “Crímenes del corazón“, con una música muy bonita que escribía un tal Georges Delerue, un francés que pasó a nuestra lista de favoritos pese a que ya llevaba años componiendo, entre otros, para François Truffaut o Alain Resnais, y que en ese año también estaba nominado en Hollywood por “Platoon” y por “Salvador”. Y estaba “Peggy Sue se casó” que era una especie de regreso al futuro pero con Kathleen Turner, que nadie se creía que se volvía joven de 17 años, pero que como éramos fans se lo perdonábamos. Salía Nicholas Cage en ésta, que era un actor lamentable, y sigue siendo, pero dados sus enlaces familiares covalentes, es un Coppola, salía en muchas películas y acabó aprendiendo un poco. Tom Cruise, Nicholas Cage… empezaba la era de los mediocres, pero no lo sabíamos.

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Las niñas de los 80 preferían a Cruise