Monthly Archives: August 2015

Polín

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Polín, la leyenda

Hacer películas nos resultaba imposible, pero desarrollamos al máximo las posibilidades estereofónicas y seguimos grabando historias cada vez más complejas en el equipo HIFI de Jorge. Al menos era algo.

Otra de las historias memorables de esta entrañable época fue la de “Polín, un cuento de Navidad”. Era para darle sustancia a los premios Polín, que sólo tenían nombre pero no figura ni leyenda. Polín se convirtió en un niño paralítico por culpa de la Polio, y estaba en una silla de ruedas sobreprotegido por su madre. Carlos hacia de Polín, que decía en ese momento: – Soy un niño paralítico desgraciado – Entonces su progenitora, como tenía al chico muy triste, hacía una fiesta de cumpleaños e invitaba a otros niños para jugar con él. Pero uno de los chiquillos le regala unos bonitos zapatos de charol y Polín se pone a llorar, porque nunca los podrá usar como se merecen tales hermosos zapatos, drama forzado al puro estilo Hollywood de los años 30 de Freddie Bartholomew, como en “Capitanes Intrépidos” por ejemplo. Cuando la situación dramática alcanza un punto álgido de no-retorno, entonces la solución se vuelve mágica y aparece un hada madrina estupendísima, que Jorge interpretaba con su voz argentina mientras todos los demás hacíamos sonar campanillas como posesos, y le devuelve a Polín la movilidad de sus extremidades inferiores. ¡Qué alegría! ¡Qué alboroto! Polín comienza a andar, se pone los zapatos, hace un claquet y termina diciendo que al día siguiente iría a la escuela con los zapatos nuevos puestos, tipo Escarlata O’Hara en “Lo que el viento se llevó”: “¡Mañana los llevaré a clase!“. La verdad es que tenía mucha coña la historia, se ve que no nos complicábamos la vida. No cuesta mucho adivinar que Polín éramos nosotros deseando ser màs libres.

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La niñera Susana

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El chiquitín quiere comer

Tras los exitosos experimentos de grabación, nos decidimos por elaborar nuestras propias historias con notables efectos sonoros. La  primera que conseguimos completar se llamaba ” La niñera Susana”, que estaba inspirada en una historia que Jorge había escuchado en la radio. La trama era ridícula: una familia que llama a una chica para que cuide de su hijo; la muchacha viene, los señores se van y la pobre, al ir a la cuna del bebé, levanta el velo y  el niño resulta ser un monstruo que se la come en dos bocados. Era ideal para jugar con todo tipo de sonidos.

La niñera es el papel que más interviene, y la actriz fue, cómo no, el que hacía siempre de princesa Leia. Jorge tenía una atiplada voz infantil que quedaba muy bien como doncella puber. Susana era una joven bien parecida, energética, responsable, ambiciosa – No se preocupen los señores, disfruten de la Ópera que su hijo se queda en buenas manos – Yo hacía de señores – Sabemos bien por qué te hemos elegido, bella e inocente Susana, nos vamos tranquilos – Una vez sola, la chica prepara el biberón y nosotros hervimos agua y golpeamos suavemente con una cucharita un vaso de cristal, para los detallados efectos. Luego ella se aproxima a la cuna, levanta el velo que la cubre y … – Aghhhhhhhhhh!!!! – Grita aterrorizada. Cuando llegaban los padres decían: – ¿Ya comió mi pequeñín? – y se acababa entre alegres ruiditos de bebé feliz. Sobra añadir que nos lo pasábamos muy bien preparando cada escena y por mucho tiempo dejándolo todo bien grabado en un casete virgen BASF de 60 minutos.

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Clones del mundo entero

Misa
Las misas son insoportables

Si hubiéramos dispuesto de cámara de video hubiéramos hecho películas, pero como no teníamos, eran muy caras entonces aunque ya existían, lo que hacíamos eran grabaciones de voz en el aparato de HiFi de casa de Jorge. Era un equipo muy completo, con tocadiscos, doble pletina de casete, radio y dos grandes altavoces estereofónicos. Se podía añadir enchufado un micrófono con cable, como los de los cantantes, para grabar la propia voz. Pero no nos dió por cantar.

Hicimos varios experimentos de voz para aprender a grabarnos y hacer efectos sonoros. Uno de ellos era el de imitar a las voces de la gente en misa, que nos llamaban mucho la atención. Las misas son reuniones religiosas establecidas y formalizadas con un sinfín de fórmulas orales repetitivas, muy ridículas, pero nadie parece darse cuenta, todos responden como robots sin saber siquiera qué están diciendo en muchos casos, todos delante de un señor barbudo ensangrentado y torturado. Nos daba la impresión de que la gente respondía automáticamente y carente de espíritu a las frases predeterminadas: – El señor esté con vosotros – decía el cura – Y con tu espíritu – respondían los zombis. – Palabra de Dios – Te alabamos señor – como con desgana multitudinaria. Vimos en ésto un punto terrorífico y decidimos experimentar. Así pues hacíamos voces desganadas como de respuesta de misa, buscando un efecto amenazante, superponiendo varias voces monótonas. La primera frase fue: “Clones del mundo entero uníos en la revolución“, así con múltiples pistas, sonaba de miedo, como si hablasen cientos de personas. El hermano de Jorge acudía corriendo desde la habitación de al lado cuando oía semejante sentencia y con los ojos muy abiertos nos llamaba tarados peligrosos. Con una sola frase llegábamos a pasar horas hasta dejarla bien acabada.

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