Terror casero

6469505663_046da76047_o
La casa de Jorge daba miedo ya de por sí (no era ésta, era un poco más modesta)

El pueblo de la familia de Jorge estaba cerca de mi pueblo, en la costa, y nos visitábamos a veces en vacaciones. Hubo confianza interfamiliar y nos permitieron ir y venir. Pues bien, conseguimos organizar un fin de semana los 4 amigos solos en la casa del pueblo de Jorge y nos dedicamos a contar historias de terror inventadas, casi todas basadas en historias que habíamos leído o escuchado por la radio, y después salíamos al bosque con linternas, como en la Bruja de Blair pero mucho antes de que se ideara. En una de esas salidas, estúpidamente felices sufriendo de miedo, todos agarrados con todos, en grupo, nos adentramos inmersos en una noche oscura cerca del río, y con el Redrum en la cabeza que íbamos diciendo en broma para asustarnos, de repente salió una criatura enorme y peluda de entre las sombras y rugió como si nos fuese a devorar a todos y cada uno de nosotros. Gritamos y salimos corriendo – ¡¡¡Aghhhh!!! – con el corazón en la garganta, aterrorizados como nunca: era un pequeño jabalí que se escapaba en la dirección opuesta posiblemente tan asustado como nosotros. Pero qué susto, ¡mi madre!

Otro de los pasatiempos era preparar escenarios de terror en la casa, que era una casona antigua muy pintoresca y evocadora, y los otros tenían que enfrentarse a ellos, como por ejemplo dejar un casete hablando desde un armario, montar un muñeco y ahorcarlo de una viga, para que parezca real en la oscuridad entre efectos de iluminación con linternas y velas. Dejar una cabeza de carnero sobre una bandeja y pintar una estrella de 5 puntas hasta acabar la acuarela roja, fantasmas de alambre que eran sábanas flotando… este tipo de barbaridades que nos traían tan entretenidos, escenografía macabra. Un cráneo que nos habían prestado de un estudiante de medicina, nos daba tanto miedo solo tenerlo, que lo escondimos para no volverlo a ver, y se nos olvidó. Lo encontró la madre de Jorge mientras subida a una escalera buscaba una olla grande en un aramarito de la recocina. Casi se mata la mujer del susto, y hubo que convencerla de que no llamase ¡a la policía!

3368983063_6802ddb6cd_o

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s