Cristal Oscuro

The_Dark_Crystal_Film_Poster
Cristal Oscuro

Entre una cosa y otra, nuestra nueva casa estaba muy cerca de los multicines Clarín y de los Brooklyn, y mi madre, para animarnos, nos llevaba con más frecuencia a estas salas. Fuimos todos juntos a ver “Cristal Oscuro” un sábado por la tarde, y nos quedamos completamente extasiados ante el despliegue de fantasía, las criaturas increíbles y la bonita historia, un poco oscura, pero ya nos gustaba así, ya. Hoy día quizás no la venderían tanto para el público infantil, porque esconde detrás una profunda y hasta cierto punto amarga reflexión sobre la condición del alma humana.

En cualquier caso la película era de Jim Henson, el mismo que hacía a Epi y Blas, a Gustavo la rana y los personajes de Barrio Sésamo, no podía traernos nada malo, por mucha sombra que pusiera. Las asombrosas marionetas que salían en la película eran manejadas por hasta tres personas a la vez, eran complicadísimas. Los malvados Skeksis estaban inspirados en los 7 pecados capitales, pero como eran 10 criaturas, tuvieron que repetir tres de los pecados, con el ùnico problema de que cuando se plantearon qué pecado repetir, todos querían repetir el mismo. Mi hermano el segundo estaba haciéndose más mayor y fue el que más impactado salió de la sesión, realmente le encantó.

Los sabios místicos, eran el contrapunto de los malvados Skeksis, que dominaban el mundo. Ambas razas estaban interconectadas de tal manera que si un Skeksis moría, un místico también. Unos eran la razón y otros la pasión, partes tan diferentes de una misma raza dividida pero que necesitaba permanecer equilibrada. Interesante psicología que ofrecer a los niños.

Jugábamos en el descampado del parking del estadio de fùtbol, y entre la gravilla que había por el suelo, encontràbamos pequeños prismas hexagonales de cristal negro, menores de un centímetro, que venían de la cantera junto con las piedrecillas. Para mi hermano estaba claro: eran poderosísimos cristales oscuros que teníamos que reunir para conseguir mayor poder. Llegamos a tener cerca de un kilo. Un día los llevamos a una joyería porque alguien decía que era azabache, para que nos aclarase un gemólogo qué era nuestro apreciado tesoro, y nos dijo que era cuarzo negro, sin valor. Qué ignorante, él se perdió la energía especial del cristal oscuro. Precisamente gracias a sus poderes empezamos a hacer nuevas amistades, un chico de aquí, otro de allá…

co

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