Evasión o Victoria

Victory
Héroes y fútbol

Volví a Manolo, que era un tipo como más interesante, con ideas propias, y como le gustaba mucho el fútbol, me empecé a interesar también: nos hicimos del Real Oviedo. Mi padre, por una vez en su vida, se alegró de este cambio y me llevó a ver un partido al estadio Carlos Tartiere. Estábamos en segunda división y ni me acuerdo contra quién jugábamos. Me pasé todo el encuentro correteando de un lado para otro, jugando con otros niños que había por allí y escapando del olor de los puros, ya que todo el mundo fumaba muchísimo. En un momento concreto que paré un poco vi que metían un gol y grité ¡¡Golll!! y miré a mi padre, que me miraba con cierta vergüenza – ese no es el Oviedo hijo – era un gol del equipo contrario. Me dijo que nunca más me volvería a llevar, pero no fue verdad, porque me siguió llevando en alguna que otra ocasión.
Con Manolo fui a ver “Evasión o Victoria“. Lo que me faltaba. Ahí están los nazis de nuevo, esta vez con fútbol de por medio y dirigidos por John Huston. El asunto está en que quieren organizar un partido los soldados alemanes, que se creen los mejores, contra algunos prisioneros que eran profesionales del fútbol antes de la guerra, ingleses sobre todo. Se va montando el equipo, pero los prisioneros deciden que no van a jugar, sino que van a utilizar el partido para escaparse, lo normal. Pero para escaparse necesitan a uno que no era futbolista, que es Sylvester Stallone, y para colarlo deciden ponerlo de portero, y al portero que estaba previsto le rompen el brazo a lo bestia – ¡qué dolor! – y asi lo sustituye. Pues allá van, empieza el partido. No es ninguna broma, porque entre los jugadores están Ardiles, Bobby Moore, está Pelé… Y el árbitro es malísimo y pita todo a favor de los nazis – ¡¡¡este partido está amañado!!! – Y llega el descanso. Les han dado por saco, patadas, tortas, y van perdiendo. ¡¡¡Qué rabia, malditos nazis!!! Y se tienen que escapar pero deciden que no pueden dejar el partido así, que tienen que volver en la segunda parte y demostrar a esos malnacidos quienes son ellos, y en vez de escaparse, vuelven al estadio y les meten un baile a los tíos que ni se enteran de la fiesta. El público que llena las gradas enloquece, todo el mundo apoya a los prisioneros y entonces penalty, el árbitro pita un penalty que nunca existió, descaradamente favoreciendo a los alemanes. En la portería hay que recordar que no está el portero, sino que está Sylvester Stallone. Minutos de tensión, intriga, emoción… Chuta el más taimado de los futbolistas germanos… y  ¡¡¡Señoras y señores!!! –  ¡¡¡lo para!!!! – Para el penalty con una palomita malabar espectacular – ¡¡¡es la debacle!!! – Se acaba el partido y todo el estadio salta al terreno de juego y toma en hombros a los jugadores que con el tumulto consiguen escapar tal como era el objetivo del plan. Al final en los créditos salen las fotos con los nombres de cada jugador y los espectadores nos quedamos para aplaudir, sobre todo a Pelé. También cuentan que la historia está inspirada en hechos reales, en un partido real llamado “El Partido de la Muerte“, que se jugó en 1942, y que para desgracia de los auténticos jugadores no acabó tan bien como el de la película.

Y el mismísimo Dr Ming està en el reparto junto a un tal Michael Caine

El auténtico partido de la muerte
El auténtico partido de la muerte
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