La Biblia en cómic

Jesus vs Superman
Jesus versus Superman, que la Troma no me copie la idea

La fiebre Supermán fue muy fuerte, me atacó con fiereza y me poseyó completamente. Esta vez yo había sido el primero de la clase en ver la película en el cine y presumía radiante sin disimulo ni rubor. Muchos se habían desanimado al ver la inmensa cola de la taquilla en la que yo había triunfado con trampas – Chincha rabiña – yo poseía algo que los demás no tenían: ¡Había visto Superman!

Supermán era mi héroe sin duda. Coleccionábamos los cromos con dedicación y tenía un cromo favorito, que era el de Supermán en el polo Norte, y que no lo cambiaba nunca, aunque fuera por otro cromo que no tuviera. Me fascinaba el hielo como escenario para mi superhéroe. Jugábamos con tanto ruido y con tanta frecuencia a Supermán que mi madre me llamó un día y me explicó: – Hijo, los cuentos son cuentos, no son de verdad. Supermán no existe, es una fantasía, y nunca existirá, así que ten claro que los hombres no vuelan ni volarán jamás – Estaba realmente preocupada, sentí que el tema era serio. No sé si me decía esto por culpa de un niño que se había arrojado al vacío después de ver la película pensando que podría volar, o porque en el colegio de los Jesuítas al que iba yo había dicho que quizás Supermán era más poderoso que Dios y que salvaba a más gente. El padre “Lacunza” se ponía las manos en la cabeza al oírme y preguntaba al infinito: “¿es necesario esto en mi vida?” – Pero Christopher Reeve era mucho más guapo que Jesucristo por mucho que el Padre Lacunza se pusiera flamenco. Cualquiera de las dos hipótesis podía ser, y es que encima me habían regalado una Biblia para niños en cómic, y como también estaba leyendo los cómics de Supermán, me debía de resultar fácil asociar ambas cosas, y por supuesto otorgar la misma veracidad a ambos textos, igual de reales aunque de tradiciones diferentes.

Comparar a Dios con Supermán era una batalla perdida para Dios, al menos en mis campos mentales. Aunque es posible, tal vez, que la principal razón de la llamada de atención de mi madre fuera el enfrentamiento encarnizado que me traía con el vecino de la puerta de al lado, del Séptimo A, que era fan acérrimo de Batman en una época en la que Batman estaba completamente fuera de moda. Para mí que estaba muy equivocado, hasta Dios era mejor que Batman.

Christopher Reeve
Imposible descubrir que Clark Kent era Supermán
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