La Bruja Novata

La pelicula se nos quemo
La pelicula se nos quemó

Lo que sí hizo mi madre, atemorizada por tales tendencias, es comentarle mis neuras a una vecina del primero D que era la madre de mi amigo Gaizka y  que también tenía hijos mayores – Chica, eso es la curiosidad normal – y añadía – es que, chica, hay tanta violencia por la tele y por la calle, con la ETA… – y como su marido era fotógrafo, para reconducir mis gustos y dulcificarlos intentaron organizar una exhibición casera de una película infantil, amable, optimista y alegre.

Vinieron a la guardería en un carnaval y anunciaron “La Bruja Novata“, una película de Walt Disney. El amigo Gaizka, que también venía a mi clase, estaba disfrazado de torero y presumía de su papá – Ya verás, mi padre va a ponernos una película como si esto fuera el cine de verdad – me decía, y yo estaba intrigadísimo disfrazado de guerrillero cubano, con barba postiza y metralleta de plàstico – ¿Se puede convertir en un cine una habitación normal? – Vino el hombre disfrazado de payaso con el aparato proyector en un gran maletín y sacó los rollos de película, había tres. Eran roscos gigantes con film enrollado, como los de los negativos de las fotos (por supuesto no había foto digital por entonces), y se encajaba el rollo en la máquina en donde al igual que en una máquina de coser como en la que cosía mi madre por las noches, la cinta salía y se enrollaba en otro rollo de al lado después de pasar por el haz de luz que potente enfocaba a una sábana colgada tensa en la pared. La película empezaba con números al revés en cuenta atrás y tenía muchos arañazos y hacía un ruido rasposo al pasar. Cuando se acababa un rollo había que poner otro y se tardaba un buen rato, algunos niños ya se estaban durmiendo. En el segundo rollo se quemó la película. De repente la imagen se arrugó y se agujereó y saltó el film. Todos se pusieron muy nerviosos, salía humo y empezó a oler muy mal, un desastre. La señorita nos hizo salir a la calle, todos disfrazados, y pese a que el padre de Gaizka decía que ya estaba todo bajo control, que podíamos volver, alguien llamó a los bomberos. Fue largamente comentada en el vecindario la escena de la discusión entre el bombero y el payaso, con intervenciones del hada madrina, que no lo he dicho, pero era como iba disfrazada la señorita maestra. El caso es que no acabamos de ver la película, fue imposible. Yo aproveché, llegando a casa, para dejarle caer a mi madre una observación – “Seguramente nos hubiera ido mejor si hubiéramos ido a ver “Holocausto Caníbal

El equipo de fùtbol

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