Sandokán

Sandokán en sesión continua
Sandokán en sesión continua

Una mañana de sábado, ya un poco más mayores, después de acompañar a mi madre al mercado, nos sentamos a jugar en la plaza Nueva; mi madre estaba con sus recién conocidas amigas, muy interesada en hacer amistades. A mí me cayó muy simpática una de ellas, y como veía que mi madre no hablaba mucho en ese grupo me acerqué dispuesto a llamar la atención y ayudarla a salir de su timidez. Mi madre, pobre, que tenía dientes postizos por culpa de un accidente de juventud, nos hacía a veces gestos con el aparato dental – clac, clac – y nos reíamos mucho, así que se me ocurrió pedirle que enseñara los dientes -clac, clac, clac- a sus amigas, que seguro que les parecería divertidísimo como a nosotros. Pero en vez de eso mi madre se puso colorada, dio una excusa y nos marchamos pitando. Intuía que me iba a caer un castigo gordo, sin embargo mi madre, que debía de estar harta de niños, dado que echaban en el cine Sandokán, “Los tigres de Mompracem“, decidió enviarnos solos al cine y dejarnos allí un rato largo. Eso es algo que hoy en día difícilmente se puede hacer, los chiquillos solos en la sala, pero en aquellos días aún se podía. Habló con la taquillera y no sé en qué quedaron, pero a las cuatro de la tarde allí entramos, de nuevo en la sesión continua del Olympia, excitadísimos los tres hermanos, yo debía de tener siete años, a ver a Sandokán, que se había hecho famoso por la serie de televisión que protagonizaba Kabir Bedi, y de la cual guardábamos la colección completa de cromos.

Vimos la película una vez, emocionante, con luchas de espadas – ¡kliss, klass! – piratas, traidores y asesinos – ¡kliss, klass! – y final feliz, se queda con la chica. Y la volvimos a ver por segunda vez. Los mismos piratas – ¡kliss, klass! – los traidores ya los veíamos venir antes de que traicionaran, pero aún así seguían traicionando – ¡kliss, klass! – y al final todo vuelve a acabar bien y se vuelve a quedar con la chica. Mi hermano pequeño, que había dormido un rato, estaba un poco pesado, pero pude convencerlo para quedarnos una tercera vez, fuimos al baño y volvimos a tiempo, ya se acababan las letras del principio – ¡kliss, klass! – maldito traidor – ¡kliss, klass! – me las pagarás pirata – ¡kliss, klass! – la chica que la raptan otra vez – ¡kliss, klass! – mi madre que entra en la sala arremangada – ¡kliss, klass! – que qué narices hacemos que ya es de noche – ¡kliss, klass! – que la taquillera no nos hizo ni caso como presuntamente había prometido – ¡kliss, klass! – que parece mentira que yo sea el mayor y no tenga la responsabilidad – ¡klass!.

Colección de cromos
Colección de cromos
Advertisements

One thought on “Sandokán

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s